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Añoranzas...
La tarde agoniza lentamente ante mis ojos que se sienten heridos por los rayos de un Sol que se muere suavemente desangrando su vida en miles de tonos púrpura que se diluyen en las aguas del mar volviéndolo de un tono rojizo que semeja sangre solar.
Me siento sobre la arena tibia aún por el calor diurno y miro al disco solar directamente, sin parpadear, tratando de llenar mis ojos con su luz, trato de que invada mi cuerpo alguna sensación que no sea la añoranza de ella, que no sea el dolor por haberla perdido hace, ya, unos años, en éste mismo punto... en éste mismo mar.
Aún recuerdo nítidamente lo sucedido, aquella tarde, hace ahora unos 5 años, disfrutábamos los dos de nuestras primeras vacaciones juntos, tras largos meses ahorrando y planeando todo el viaje nos encontramos en ésta playa y disfrutamos de nosotros y del entorno, de día, playa, paseos, comidas y demás actividades propias de unas vacaciones. De noche, nosotros, nuestro amor a la luz de la Luna que entraba por la abierta balconada que daba directamente al mar, arrullados por el rumor de las olas sintiéndonos libres y atados el uno al otro a la vez. Hacíamos el amor con la tranquilidad que te da el saber que el tiempo es tuyo, que tienes toda la vida por delante, al menos así lo pensábamos entonces, luego la realidad fue mucho mas cruel y muy distinta.
Aquella tarde habíamos comido a deshora, y aún, yo al menos, me encontraba un tanto pesado con la digestión de una abundante y bien preparada paella de ésas que se preparan en los chiringuitos a pie de playa, regada ella con abundante vino de la tierra, como decía y aseguraba el camarero, luego, tras unos cafés y un rato de charla, dimos un paseo por la playa aprovechando que era un poco tarde ya y el calor había decrecido bastante, además, se había levantado una brisa que refrescaba el ambiente, esa brisa luego me dijeron que producía un efecto en el mar llamado resaca, no, no tiene nada que ver con la que deja una borrachera, esa resaca es una corriente que te arrastra mar adentro y, si es muy fuerte, te puede llevar muy lejos.
Al rato de pasear me dijiste:
-¿Nos bañamos... ? Hace calor y me apetece. -Mira mejor no- le contesté yo -hace poco que hemos comido y yo, al menos prefiero hacer la digestión, te aconsejo que hagas lo mismo tu y no te bañes ahora.
Pero no me hizo caso y echó a correr hacia el agua como una niña pequeña que quisiera jugar con las olas, y se metió en el agua, al principio todo iba bien, nadaba un poco pero lentamente, sin darnos cuenta se fue alejando de la costa, cuando quiso reaccionar ya era tarde, el agua se la llevó, se la tragó casi de repente, tan deprisa que ni me dio tiempo a buscarla, simplemente desapareció.
Se dio la voz de alarma, se la busco varios días, los pequeños barcos pesqueros colaboraron en la búsqueda infructuosa, nada, se la había llevado el mar y no quería ni devolver su cuerpo, un par de días más tarde me comunicaron que habían abandonado la búsqueda y que no había forma humana de dar con ella, seguramente alguna corriente submarina la había arrastrado muy adentro del mar sin posibilidad alguna de recuperar su cuerpo.
Yo me quedé anonadado sentado en éste mismo lugar que estoy ahora varios días, casi ni me movía de aquí, esperaba que en cualquier momento podía aparecer de pronto, con la misma prontitud que se había marchado, al fin tuve que aceptar lo que era a todas luces inevitable y marcharme, pero me aseguré de que cada año volvería a éste mismo sitio el mismo día... y aquí estoy, por quinta vez he vuelto y ya no puedo mas.
Miro las olas, mansas y largamente onduladas, que rompen perezosas en la playa, la luz apenas existe ya, el sol se hundió definitivamente en el mar dejando un halo de luz crepuscular que hace aún mas extraño el lugar, aunque lo he visto ya varias veces, siempre me sorprende la inmensidad de las aguas que se abren ante mi, como la luz va apagándose lentamente para dar paso a miles de puntitos blancos en el cielo que al rato adquieren el estatus de estrellas, pero a mi me parecen lamparillas que velan su cuerpo, un cuerpo que recibió una enorme mortaja para cubrirla por siempre.
La noche ya es señora del lugar, la Luna aparece tímida, como con miedo a interrumpir mis meditaciones e ilumina la playa con su blanca y espectral luz, me ilumina directamente como preguntando que hago allí sentado en la arena, tantas horas sin moverme que ya las piernas se quedaron dormidas hace mucho rato y ni las siento.
De pronto, un remover de las aguas, un chapoteo, blancas espumas suben a lo alto como si algo emergiese de las profundidades y llamase mi atención, me levanto de un salto con grandes dolores en mis dormidas piernas y echo a caminar cojeando hacia las aguas, si Hay un remolino en el mar, algo se remueve como queriendo salir a flote, una voz me llama y se me pone el vello de punta en todo el cuerpo porque es su voz, es su VOZ la que me está llamando, con urgencia, pero sin miedo, me implora que vaya con ella.
Obedezco ciegamente y me interno entre las olas que, de pronto, han adquirido vida propia, se remueven a mi alrededor como queriendo ayudarme a ir a ella, camino hasta que dejo de hacer pie y nado hacia el lugar de donde viene la voz, al menos así me lo parece, otra voz, en la playa me grita:
-¡¡SEÑOR, SEÑOR VUELVA, EL MAR ESTA MUY PELIGROSO ÉSTA NOCHE... HAY RESACA.. VUELVAAAAAAAA...!
Pero no hago ni caso, ella me llama, ella me necesita y ya la abandoné haceo 5 años y no voy a abandonarla de nuevo ahora, voy con ella, me urge que la acompañe.
Rápidamente, todo lo rápido que puedo nadar me dirijo al lugar de donde vienen las voces, la corriente me ayuda mucho en mi avance y al poco llego al lugar, no hay nadie, estoy solo y cansado y con muy pocas posibilidades de volver a la costa pues, aparte de la corriente en contra, está mi desfallecimiento, me abandonan las fuerzas y me dejo hundir en las aguas tibias, la sensación es agradable, el agua me cubre completamente y muy despacio profundizo en el mar, mis pulmones amenazan estallar por la apnea y mi cabeza desvaría pues la veo ante mi, me sonríe y me alarga la mano a la que me aferró con la desesperación de los últimos momentos y me dejo llevar por ella a lo más profundo.
-Te estaba esperando, sabía que algún día vendrías a mi.
Y llevándome con ella nos perdimos en las profundidades del mar para siempre, para no separarnos nunca mas...
A los pocos días, el gerente del hotel, comunicó a mi familia en Madrid que me había ahogado en el mar y que había sido imposible recuperar mi cuerpo tal y como le había sucedido a mi mujer cinco años antes.
Están equivocados, ambos vivimos en el fondo del mar, nos hemos transformado en peces, peces que no recuerdan ya casi cuando eran humanos, ahora, libres, recorremos juntos los mares del mundo sin ataduras, sin nada que nos impida ser felices aunque, de vez en cuando, alguna añoranza a aquellos años que vivimos en la superficie nos invade un tanto a los dos, pero es tan hermoso lo que tenemos que ya no queremos volver... aunque pudiésemos, que no podemos.
Mar de los Sargazos un día cualquiera de 2052 (en la superficie)
Añoranzas...
La tarde agoniza lentamente ante mis ojos que se sienten heridos por los rayos de un Sol que se muere suavemente desangrando su vida en miles de tonos púrpura que se diluyen en las aguas del mar volviéndolo de un tono rojizo que semeja sangre solar.
Me siento sobre la arena tibia aún por el calor diurno y miro al disco solar directamente, sin parpadear, tratando de llenar mis ojos con su luz, trato de que invada mi cuerpo alguna sensación que no sea la añoranza de ella, que no sea el dolor por haberla perdido hace, ya, unos años, en éste mismo punto... en éste mismo mar.
Aún recuerdo nítidamente lo sucedido, aquella tarde, hace ahora unos 5 años, disfrutábamos los dos de nuestras primeras vacaciones juntos, tras largos meses ahorrando y planeando todo el viaje nos encontramos en ésta playa y disfrutamos de nosotros y del entorno, de día, playa, paseos, comidas y demás actividades propias de unas vacaciones. De noche, nosotros, nuestro amor a la luz de la Luna que entraba por la abierta balconada que daba directamente al mar, arrullados por el rumor de las olas sintiéndonos libres y atados el uno al otro a la vez. Hacíamos el amor con la tranquilidad que te da el saber que el tiempo es tuyo, que tienes toda la vida por delante, al menos así lo pensábamos entonces, luego la realidad fue mucho mas cruel y muy distinta.
Aquella tarde habíamos comido a deshora, y aún, yo al menos, me encontraba un tanto pesado con la digestión de una abundante y bien preparada paella de ésas que se preparan en los chiringuitos a pie de playa, regada ella con abundante vino de la tierra, como decía y aseguraba el camarero, luego, tras unos cafés y un rato de charla, dimos un paseo por la playa aprovechando que era un poco tarde ya y el calor había decrecido bastante, además, se había levantado una brisa que refrescaba el ambiente, esa brisa luego me dijeron que producía un efecto en el mar llamado resaca, no, no tiene nada que ver con la que deja una borrachera, esa resaca es una corriente que te arrastra mar adentro y, si es muy fuerte, te puede llevar muy lejos.
Al rato de pasear me dijiste:
-¿Nos bañamos... ? Hace calor y me apetece. -Mira mejor no- le contesté yo -hace poco que hemos comido y yo, al menos prefiero hacer la digestión, te aconsejo que hagas lo mismo tu y no te bañes ahora.
Pero no me hizo caso y echó a correr hacia el agua como una niña pequeña que quisiera jugar con las olas, y se metió en el agua, al principio todo iba bien, nadaba un poco pero lentamente, sin darnos cuenta se fue alejando de la costa, cuando quiso reaccionar ya era tarde, el agua se la llevó, se la tragó casi de repente, tan deprisa que ni me dio tiempo a buscarla, simplemente desapareció.
Se dio la voz de alarma, se la busco varios días, los pequeños barcos pesqueros colaboraron en la búsqueda infructuosa, nada, se la había llevado el mar y no quería ni devolver su cuerpo, un par de días más tarde me comunicaron que habían abandonado la búsqueda y que no había forma humana de dar con ella, seguramente alguna corriente submarina la había arrastrado muy adentro del mar sin posibilidad alguna de recuperar su cuerpo.
Yo me quedé anonadado sentado en éste mismo lugar que estoy ahora varios días, casi ni me movía de aquí, esperaba que en cualquier momento podía aparecer de pronto, con la misma prontitud que se había marchado, al fin tuve que aceptar lo que era a todas luces inevitable y marcharme, pero me aseguré de que cada año volvería a éste mismo sitio el mismo día... y aquí estoy, por quinta vez he vuelto y ya no puedo mas.
Miro las olas, mansas y largamente onduladas, que rompen perezosas en la playa, la luz apenas existe ya, el sol se hundió definitivamente en el mar dejando un halo de luz crepuscular que hace aún mas extraño el lugar, aunque lo he visto ya varias veces, siempre me sorprende la inmensidad de las aguas que se abren ante mi, como la luz va apagándose lentamente para dar paso a miles de puntitos blancos en el cielo que al rato adquieren el estatus de estrellas, pero a mi me parecen lamparillas que velan su cuerpo, un cuerpo que recibió una enorme mortaja para cubrirla por siempre.
La noche ya es señora del lugar, la Luna aparece tímida, como con miedo a interrumpir mis meditaciones e ilumina la playa con su blanca y espectral luz, me ilumina directamente como preguntando que hago allí sentado en la arena, tantas horas sin moverme que ya las piernas se quedaron dormidas hace mucho rato y ni las siento.
De pronto, un remover de las aguas, un chapoteo, blancas espumas suben a lo alto como si algo emergiese de las profundidades y llamase mi atención, me levanto de un salto con grandes dolores en mis dormidas piernas y echo a caminar cojeando hacia las aguas, si Hay un remolino en el mar, algo se remueve como queriendo salir a flote, una voz me llama y se me pone el vello de punta en todo el cuerpo porque es su voz, es su VOZ la que me está llamando, con urgencia, pero sin miedo, me implora que vaya con ella.
Obedezco ciegamente y me interno entre las olas que, de pronto, han adquirido vida propia, se remueven a mi alrededor como queriendo ayudarme a ir a ella, camino hasta que dejo de hacer pie y nado hacia el lugar de donde viene la voz, al menos así me lo parece, otra voz, en la playa me grita:
-¡¡SEÑOR, SEÑOR VUELVA, EL MAR ESTA MUY PELIGROSO ÉSTA NOCHE... HAY RESACA.. VUELVAAAAAAAA...!
Pero no hago ni caso, ella me llama, ella me necesita y ya la abandoné haceo 5 años y no voy a abandonarla de nuevo ahora, voy con ella, me urge que la acompañe.
Rápidamente, todo lo rápido que puedo nadar me dirijo al lugar de donde vienen las voces, la corriente me ayuda mucho en mi avance y al poco llego al lugar, no hay nadie, estoy solo y cansado y con muy pocas posibilidades de volver a la costa pues, aparte de la corriente en contra, está mi desfallecimiento, me abandonan las fuerzas y me dejo hundir en las aguas tibias, la sensación es agradable, el agua me cubre completamente y muy despacio profundizo en el mar, mis pulmones amenazan estallar por la apnea y mi cabeza desvaría pues la veo ante mi, me sonríe y me alarga la mano a la que me aferró con la desesperación de los últimos momentos y me dejo llevar por ella a lo más profundo.
-Te estaba esperando, sabía que algún día vendrías a mi.
Y llevándome con ella nos perdimos en las profundidades del mar para siempre, para no separarnos nunca mas...
A los pocos días, el gerente del hotel, comunicó a mi familia en Madrid que me había ahogado en el mar y que había sido imposible recuperar mi cuerpo tal y como le había sucedido a mi mujer cinco años antes.
Están equivocados, ambos vivimos en el fondo del mar, nos hemos transformado en peces, peces que no recuerdan ya casi cuando eran humanos, ahora, libres, recorremos juntos los mares del mundo sin ataduras, sin nada que nos impida ser felices aunque, de vez en cuando, alguna añoranza a aquellos años que vivimos en la superficie nos invade un tanto a los dos, pero es tan hermoso lo que tenemos que ya no queremos volver... aunque pudiésemos, que no podemos.
Mar de los Sargazos un día cualquiera de 2052 (en la superficie)
Magia...MAGIA... Es el agua, es el viento
Ya, ya sé que prefieres letras de mi propia cosecha, lo siento, pero hay veces que alguien consigue decir de manera exacta lo que uno pretende escribir y, en esas veces, está permitido tomar prestadas palabras de otros... no sé quien me lo ha dicho pero es muy cierto. Ya, ya sé que no puedes escuchar a Rosana, tan dulce, tan rítmica, tan de guitarra... pero sobre todo tan de sus letras y su filosofía, que sé que sí puedes escuchar. E incluso sentir. No sé dónde pueden estar los topes de una Amistad. Siquiera sé si los hay. Sea como sea nos enteraremos en su debido momento. Tampoco sé dónde está el final del camino físico de cada uno, pero también nos enteraremos, prometido. De lo único (bueno, casi de lo único) que estoy convencida es que TÚ sigues teniendo magia y yo sigo aprovechándome de ella. Y de que si yo tengo alguna magia es tuya cuando la necesites. GRACIAS por tu regalo futuro y tu confianza en mí. GRACIAS por haber aparecido en mi vida y dedicarme tus momentos tristes y tus momentos alegres. GRACIAS por hacerme sentir querida e importante. GRACIAS por que, a día de hoy, si tú no fueras como eres, yo no sería como soy. Y tampoco formarías parte de mi vida, aunque suene prepotente y egoísta. GRACIAS por tus ojos. Por tus sonrisas. Por tus palabras . Por tus silencios. Por tu lucha. Por tu afán de mejora. Porque tienes MAGIA, Rafa. Y eso no va a quitártelo ni esa amiga que algún día conseguirá lo que pretende, aunque yo sé que no es el momento, tan bien como tú. Pero cuando lo haga... me encontrará preparada. Don Carlos ya me enseñó el camino y, junto a él, te he reservado un sitio especial. Eso sí, ya me ha dicho el mismo Don Carlos que tardes, que no le sale de los cojones que vayas ya porque aún te necesitamos por aquí. Y este hombre tiene mucho poder de convicción, hazme caso. Por cierto... Te dejo una sonrisa y un hombro. Por si tienes que apoyarte para caminar. Y recuerda tu alegato de presentación: Tranquilo... con esperanza de vida. Yo no quiero saber cuánto... sólo quiero saber que yo también te quiero. Dana. Como nieblaCOMO NIEBLA Como la niebla en la mañana que, perezosa se deshilacha en albs guedejas que, presurosas se encumbran hasta quedar prendidas en las copas de los árboles que, bajo ellas, las arropan. Como el cielo de oscuro azul vestido se torna, lentamente, sin el menor descuido en azul mas claro y luminoso y tiende a reflejar, del Sol, sus rayos vigorosos. Asi, a veces me siento yo, que me disuelvo en mi que dejo de estar y no soy lo que nunca fui y busco en mi mismo el impulso el camino que me lleve, incluso a lograr las metas que antaño se me impuso. Me siento fugaz y a la vez eterno, me encuentro en mi sin estar, sin ser mi dueño y trato de llevarme en mi me siento tan pequeño que solo puedo medio decir que no, no quiero ser un sueño y deseo vivir y vivo por ello. Al fin me despierto y siento, aún en mi los efectos del mismo sueño que acabo de vivir el mismo que me dice, a veces, te quiero y que está aquí... junto a mi, por lo tanto, no es un sueño me quiere tan solo a mi. Rafa 9 de agosto de 2006 El Mago de la Chistera Como nieblaCOMO NIEBLA Como la niebla en la mañana que, perezosa se deshilacha en albs guedejas que, presurosas se encumbran hasta quedar prendidas en las copas de los árboles que, bajo ellas, las arropan. Como el cielo de oscuro azul vestido se torna, lentamente, sin el menor descuido en azul mas claro y luminoso y tiende a reflejar, del Sol, sus rayos vigorosos. Asi, a veces me siento yo, que me disuelvo en mi que dejo de estar y no soy lo que nunca fui y busco en mi mismo el impulso el camino que me lleve, incluso a lograr las metas que antaño se me impuso. Me siento fugaz y a la vez eterno, me encuentro en mi sin estar, sin ser mi dueño y trato de llevarme en mi me siento tan pequeño que solo puedo medio decir que no, no quiero ser un sueño y deseo vivir y vivo por ello. Al fin me despierto y siento, aún en mi los efectos del mismo sueño que acabo de vivir el mismo que me dice, a veces, te quiero y que está aquí... junto a mi, por lo tanto, no es un sueño me quiere tan solo a mi. Rafa 9 de agosto de 2006 El Mago de la Chistera Como nieblaCOMO NIEBLA Como la niebla en la mañana que, perezosa se deshilacha en albs guedejas que, presurosas se encumbran hasta quedar prendidas en las copas de los árboles que, bajo ellas, las arropan. Como el cielo de oscuro azul vestido se torna, lentamente, sin el menor descuido en azul mas claro y luminoso y tiende a reflejar, del Sol, sus rayos vigorosos. Asi, a veces me siento yo, que me disuelvo en mi que dejo de estar y no soy lo que nunca fui y busco en mi mismo el impulso el camino que me lleve, incluso a lograr las metas que antaño se me impuso. Me siento fugaz y a la vez eterno, me encuentro en mi sin estar, sin ser mi dueño y trato de llevarme en mi me siento tan pequeño que solo puedo medio decir que no, no quiero ser un sueño y deseo vivir y vivo por ello. Al fin me despierto y siento, aún en mi los efectos del mismo sueño que acabo de vivir el mismo que me dice, a veces, te quiero y que está aquí... junto a mi, por lo tanto, no es un sueño me quiere tan solo a mi. Rafa 9 de agosto de 2006 El Mago de la Chistera Quizá... Tal vez... Es posible
QUIZÁ... TAL VEZ... ES POSIBLE Quizá te sorprenda la aparente seguridad de mi mirada puede que veas en ella fulgores inconfesable de deseos ocultos que destellan en momentos inesperados y poco convenientes como dando salida a tensiones internas que se producen en ciertos momentos de la vida que, sin querer, nos conducen a situaciones, a veces insospechadas de por si mismas increíbles. Tal vez creas hallar en mis palabras el bálsamo que necesitas que sientas en tu alma, un tanto secuestrada, que se te irritan viejas cictrices mal cerradas que el tiempo no dulcifica y que te llevan a no quererte nada, a ignorarte en tu vida, y por eso te digo hoy que te hagas un gran favor a ti misma que te quieras un poco y te cuides esas viejas heridas. Es posible que creas que nunca mas volveras a ser dichosa que el amor para ti ya no es sino viejas cosas palabras viejas y oxidadas que fruncieron tus labios en viejos besos que entonces fueron tan sabios y que hoy, cuando los añoras y recuedas, te saben amargos porque piensas que, de alguna forma, te fueron robados. Quizá el tiempo te de la suficiente fortaleza de aprender de buscar en ti la verdad que ahora te niegas. Tal vez ese mismo tiempo, bálsamo que nada cura pero que todo suaviza y adormece te haga llegar a ver que eres tu, mujer, quien se merece ese amor que viene hacia ti, que un día aparece y te hace de nuevo sentir que eres mujer, que te apetece. Es posible que ése amor que ahora ignoras y desconoces llame a tu puerta, abra tu alma al viento de la noche y aquellos viejos besos robados que saben añejos se vuelvan vivos en tus labios... que te roben lentamente el juicio y te llenen de deseos. Mujer, quierete un poco a ti misma, sé tu mejor amiga, no lo dudes pues solo tu puedes curarte las heridas que dejaron en ti viejos amores. Escucha mis palabras que no son sabias pero que tienen el valor del cariño que quieren hacerte sentir, como un niño e invitarte a jugar en el jardin... Tal vez... yo sea ese niño. Rafa 29 de junio de 2006 Leafar el Mago de la Chistera La ermita de las dunas del tiempo
LA ERMITA DE LAS DUNAS DEL TIEMPO Había una vez, en un rincón remoto de uno de los mayores desiertos del mundo, un oasis escondido entre altas dunas inmóviles, dunas de las llamadas "muertas" porque no se movían al impulso de los fuertes vientos que, en ocasiones, arreciaban por aquellos contornos. El oasis, desconocido para la inmensa mayoría de los ocasionales seres que acertaban a pasar de vez en cuando cerca de aquellas dunas enormes y, sin saber muy bien el porque, misteriosas que, con sus altas cimas que amenazaban con sepultarlo todo a su alrededor, llenaban de temor a los integrantes de las escasas caravanas de camellos que acertaban a pasar por sus inmediaciones. No se sabía desde cuando estaban allí aquellas formaciones de millones de granos de arena, ni como se formaron, ni porqué, los tuareg las llamaban "Las Colinas del Tiempo" como algo que estuviese allí desde el principio de los tiempos y se resistiese a dejar de estar, eran altas y, aparentemente no había forma de traspasarlas, nadie había encontrado jamás un camino entre ellas, un resquicio por el que infiltrarse y nadie sabia lo que había tras sus moles, además, tampoco nadie tenía intención de investigar y por eso el misterio crecía a través de generaciones de nómadas del desierto que, en ocasiones, plantaban sus jaimas al abrigo de ellas. Las dunas parecían mirar desde su altura lo que les rodeaba, arenas y rocas sin ningún rastro de vida aparente, caravanas que con temor reverencial, trataban de pasar lo mas rápido posible junto a ellas, alguno que otro tuareg que plantaba su tienda al pie con su familia y sus camellos pero al no encontrarse agua, poco tiempo permanecían allí y la soledad de las dunas era total en la inmensidad del desierto. Desde hacía siglos se contaba una leyenda en las noches frías y estrelladas del desierto, alrededor de las hogueras los hombres susurraban una historia vieja que habían aprendido de sus padres, y estos de los suyos y se había pasado de generación en generación con respeto y, añadido, un poco de miedo, pues nadie sabía si era cierta o solo leyendas. Ya se sabe que los beduinos son muy creyentes en leyendas del desierto, historias mas o menos creíbles pero casi siempre encerrando alguna maldición. Sin embargo, las mujeres en la oscuridad de las jaimas se contaban la misma historia con satisfacción, incluso queriendo ser protagonistas de la misma, para ellas era como una liberación del trabajo diario, de los malos tratos que les daban sus maridos, del rigor del desierto siempre apurando la Vida en sus últimas posibilidades, el polvo, la arena, la falta de agua que, casi siempre, era angustiosa. Una noche una tribu de beduinos montó sus jaimas al pie de las Dunas del Tiempo, solo por una noche, a la mañana siguiente tenían previsto continuar su camino y no volver a pasar por los alrededores de aquellas amenazadoras dunas, tan altas y misteriosas. Tras la frugal cena, consistente en unos dátiles secos, queso de oveja y algo de leche, se sentaron en torno a la hoguera a comentar las cosas del día como hacían siempre. De pronto, uno de ellos pidió al mas anciano que les contase la Leyenda de la Ermita de las Dunas del Tiempo, éste, guardando silencio unos instantes, comenzó una historia que había contado cientos de veces... Hace muchos siglos, cuando el desierto aún no era desierto y los ríos corrían por lo que hoy son arenas, éstas dunas ya estaban instaladas aquí, nunca se movían de su sitio, no eran como aquellas que parecen caminar con el viento, éstas no se han movido jamás de donde se encuentran ahora a nuestras espaldas y la gente estaba intrigada, decía que el tiempo al otro lado de ellas no transcurría, que se detenía y todo aquel que traspasaba los límites de las dunas se quedaba atrapado en el tiempo para siempre y no podía volver a su casa. Desde siempre han desaparecido mujeres y sus hijos, mujeres que eran maltratadas por sus maridos, éstos, como si una maldición les persiguiese, una vez desaparecidas sus mujeres fueron cayendo en desgracia, perdiendo sus ganados, sus jaimas y sus camellos hasta quedar en la más absoluta de las miserias. Pronto se corrió la voz de que era un hombre que vivía al otro lado de las Dunas del Tiempo que se llevaba a las mujeres maltratadas para protegerlas a ellas y a sus hijos, echando una maldición al marido para que en poco tiempo se hundiese en la más absoluta de las miserias. Siempre que se tenían noticias de alguna mujer maltratada por un hombre, ésta, al poco tiempo, desaparecía de la faz de la Tierra y, con ella, toda su prole de hijos e hijas, y, efectivamente el marido caía en desgracia. Con ello, han sido cada vez menos los hombres que han maltratado a sus mujeres, mas que nada por el miedo de caer en desgracia y ser miserables el resto de su vida, lo cual ha sido de una gran ayuda para las mujeres, cuando son maltratadas invocan al Hombre de las Dunas y el marido ceja en sus daños por si acaso. Yo... la verdad no creo en el Hombre de las Dunas, pero por si acaso nunca he maltratado a una mujer, por eso soy viejo y sabio, por eso soy vuestro mulá espiritual, porque sigo las enseñanza de Alá y no voy contra su Ley. Una vez mas los hombre menearon la cabeza en señal, dando de asentimiento como de incredulidad, y al poco rato, con la hoguera siendo apenas unas débiles brasas, se fueron marchando a sus jaimas a conciliar el sueño pues a la mañana siguiente les tocaba continuar su camino. Un hombre se quedó hasta el final, era el último que estaba sentado frente a la agonizante hoguera, cuando estuvo solo, se levantó parsimonioso y, dirigiéndose a las Dunas del Tiempo, se introdujo en un estrecho pasillo apenas visible si no se conocía su existencia. Durante un largo rato caminó por el desfiladero estrecho donde apenas cabía un hombre, y durante toda la noche caminó siguiendo un curso por él bien conocido. Con las primeras luces del alba, desembocó al otro lado de las Dunas del Tiempo y contempló el espectáculo que se ofrecía a sus ojos, unas construcciones mas bien primitivas, pero sólidas, mujeres que acudían al lago que estaba en el centro del oasis donde crecían innumerables palmeras datileras, niños corriendo y jugando a pesar de lo temprano de la hora y, en un promontorio pequeño, la edificación de una especie de templo, una ermita erigida con adobe que era el material mas sencillo de fabricar, un poco frágil pero la falta de lluvias lo hacía seguro. Unas mujeres levantaron la cabeza y lo vieron aparecer al final del pasadizo entre las dunas, al instante dieron la voz y todas corrieron junto a los niños a saludar al Hombre de las Dunas, el que les había salvado de su destino incierto y les protegía en el oasis donde el tiempo se había detenido, donde nadie envejecía y todos permanecían con el mismo aspecto que tenían cuando fueron llevados por el Hombre. Ésta vez no, hoy no había traído a nadie con el pues las mujeres de la caravana que se estaría marchando en aquellos momentos no eran maltratadas por sus maridos, pero los tendía vigilados y en caso contrario volvería para rescatarlas de su destino... Al fin y al cabo, durante tantos siglos el Hombre de las Dunas hacía su labor en favor de los desvalidos... y las mujeres musulmanas se lo agradecían pues con eso evitaba abusos y vejaciones. El Hombre de las Dunas se sentó satisfecho a contemplar su obra y dio las gracias a Alá por haberle dado el don que poseía... el Amor.
RafaEl Mago de la Chistera27 de junio de 2006
Duermo
DUERMO Duermo...En el vacío que deja tu ausenciaLa incertidumbre de mi cama, vacíaDe mi vida que, con tanta pacienciaVoy acomodando, día a díaSin dejar de pensar en ti ni un instanteCada momento, cada latido de mi almaEs un constante mirar a ti, sentir tus palabrasCuando decían que era para tiTu verdad, tu vida... tu templanza. Duermo...Y en la noche fría con tu silencioJunto a mi, como única compañíaCon la almohada triste sin tu cabeza apoyada,Sintiendo el frío de la noche Y en mi alma tus palabrasAquellas, traicionando nuestras AlmasQue aseguraban ser yo tu única añoranza,Despertaste en mi la ansiedadTambién una extraña calmaQue acompañó aquel tiempo en que juntosSentíamos lo mismo en nuestra cama. Duermo...No quiero despertar cada mañanaSintiendo el vacío, sin ver junto a mí tu caraSer lo primero que veía al romper el alba.Ahora solo hay silencio, soledadY quiero salir de esto y vivir otra vez como antesRecuperar la calma que me robasteAquella mañana al marcharte sin decir palabra.Por eso hoy... Duermo...Y ni despertar quiero ésta mañanaQuiero dormir para siempre no ver que me faltasNi sentir el dolor que, día a día, estáRompiéndome el Alma. Duermo...Trato de encontrar la calma. Rafa16 de mayo de 2006
SilencioMAGO Silencio... el parque está vacio no hay ni siquiera viento y mirando en torno, me digo que mejor estaré así solo, dando un paseo contigo que te llevo en el alma prendida que caminas, lentamente a mi lado y así siempre, solo... sigo. Silencio... Las nubes quiern dejarme envolverme en tibia presencia poco a poco mojarme con sus gotas de lluvia, y tu esencia me lleva de la mano al paseo me duela tanto tu ausencia que cuando miro y no te veo quisiera morir de impaciencia. Silencio... Los árboles no suelen mirarme si voy entre ellos andando tan solo prefieren gritarme donde vas tan solo, mientras tando yo busco tu imagen en el suelo entre las hojas caídas, ya muertas que voy lentamente pisando con mis pasos, mi vida ya yerta de amores que nunca han llegado a ser nada en la espera. Silencio... de aquí... me voy alejando... Rafa 12 de junio de 2006 Hablando de soledades... Se atrevió a llamar a mi puerta... se introdujo en mi alma y decidió que ese iba a ser un buen lugar...jugo con los sentimientos y cuando las lagrimas afloraban a mis ojos , ella se regocijaba...y me hablaba compasiva... yo la escuchaba lánguidamente y me dejaba llevar por sus sensaciones... Se aposentó fiel y querida...la llamaba cada vez que la necesitaba ...nunca me huía y la llegué incluso a amar... Me bastaba su mera compañía...ella y yo...unidas en un abrazo eterno...besándonos en cualquier momento...sin esconder nuestra pasión... Me apoyaba en ella...la deseaba a veces incluso contra mi voluntad... la extrañaba si en algún momento decidia abandonarme... Ella y yo...inseparables... amantes incondicionales... Hasta que un buen día... un nuevo amanecer, en una playa lejana, me invitó a un sueño... y entonces mi soledad tuvo que dejar su lugar a la esperanza...a la ilusión y las miradas que llenaban mi momento.... Adios soledad...quizás algún día volvamos a encontrarnos... mientras tanto...atesoro cada instante que él me regala con su presencia...su voz...sus letras...su nombre...su mirada...la brisa de su mar y el color de sus temores...el sol en sus palabras...la sonrisa en sus labios...y en ese beso que un día me habrá de llegar... Adios soledad...hoy prefiero a mi sueño y te dejo partir...ya te dejo marchar...
angie El hombre y la niña
Era un hombre joven aún...
andaba llevando de la mano a una niña pequeña, de unos 8 ó 9 años nada mas, sin duda alguna era su hija e iban por la calle caminando, despreocupadamente, charlando muy animadamente entre ellos. Su aspecto, bastante humilde, denotaba su baja condición social, el llevaba una americana que había conocído tiempos muchísimo mejores, un pantalón arrugado y unas deportivas de las que no se podía apreciar su color original, no obstante, todo en el, denotaba un cierto cuidado de su persona. La n´ña llevaba un vestido de colores estampados, unas deportivas sin calcetines y una cinta al pelo que lo recogía en una preciosa cola de caballo, iba de la mano de su padre y, de cuando en cuando, levantaba su carita atenta a las palabras que le dedicaba en correspondencia a sus preguntas que no cesaban No llevaban, aparentemente, iniciativa alguna, solo pasear juntos. Al pasar por un espacio donde se acumulaban los contedores de basura, d esos grandes que están siempre en la calle, el hombre abriño la tapa del primero que estaba mas a su alcance y se asomó a su inerior indagando sobre su contenido. Claramente se deducía que ambos se dedicaban a lo que se llama la "busca" como medio de via, en los cubos de basura, si se sabe buscar, hay muchs veces autenticos tesoros, al menos para ellos. La niña ironeaba de la americana de su padre reclamando su atención para que la dejase ver. El la levanto en sus brazos asomandola al interior y dandole una serie de explicacioens que no llegue a escuchar, pero no hacía falta, le estaba enseñandoa sobevivir, una leccion de vida que iba a serle muy útil en el futuro de su vida marginada, casi con toda seguridad. En esto, la niña dio un gritito de alegría, habia encontrado una muñeca un poco ajada, pero que estaba en muy buen estado, al menos a ello se lo debio parecer porque la agarró con fuerza contra su pecho y pidió a su padre que la dejase en el suelo. Mientras el rebuscaba en la basura, ella se puso a la tarea de atildar la muñeca, alisandole el vestido, manchado, que la cubria y tratando de atusarle los pelos desiguales, una vez terminada la toilette, le estampó un beso en cada mejilla y la puso en su regazo. El padre había terminado, en una bolsa de plastico habia colocado algunas cosas que le eran válidas, y agarrando a la niña de la mano, reemprendieron su camino. La niña le enseñaba al padre la muñeca y éste la sonreía con amor pintado en el rostro y la mirada cálida de un padre al ver a una hija feliz... Yo me los quedé mirando y sentí una cierta envidia por la niña, estaba con su padre y su muñeca, las dos pertenencias mas queridas para ella en el mundo y era feliz, seguramente no tendría nada en su vida par serlo, pero lo era. Todo ello no tenía la menor importancia, no iba a cambiar el curso de nada en el mundo, la gente seguiría siendo igual que antes, pero a mi me pareció que había visto el milagro de la Vida, del amor y la ilusión que tengo perdida desde hace años. Afortunada la pequeña que acompaña a su padre al "trabajo"... ¿cuantos hubiesemos deseado hacer lo mismo con nuestros padres...? Son las cosas que me hacen pensar que sigo siendo . . . Apenas nadie
Rafa
Juan Salvador Gaviota
Ni noche ni díaPERLAS Me gusta el día cuando aún no es día y tampoco es noche, es ser y no ser a la vez luz y oscuridad ínimamente unidas como dos amantes cuando aman. Los rumores que acompañaron la noche, los ruídos que llenan el día aún no se han despertado, unos, acostado los otros y dejan un espacio vacío de sonidos en el que, cualquier cosa, una simple hoja cayndo suavemente es capaz de producir un estruendo, al menos en mi alma que se encuentra sobrecogida con lo que observa con la maravilla del día cuando aún no lo es con la noche que se resite a dejar de ser la lucha entre ambos por predominar por perdurar en una batalla perdida una batalla que ninguno de los dos puede ganar a ésta hora acabará cediendo la noche, mas tarde, al anochecer será el día quien tenga que ceder y dejar a las sombras señorearse de todo pero ahora... en éstos momentos solo estoy yo, nada mas puede turbarme me quedo paralizado mirando con asombro simpre me fascina lo que veo, lo que siento siempre procuro estar fuera, en el campo a ser posible lejos de lugares civilizados si puedo lograr, pocas veces lo consigo pero si puedo llegar a espacios abiertos en esos precisos momentos me encuentro a mi mismo, me encuentro a Dios porque ¿no nos han dicho siempre que Dios está en nosotros, en cada uno de nosotros? A lo mejor es verdad y tengo mi parte de Dios dentro de mi y es en estos momentos cuando llego a comprenderlo y a vivirlo con tal intrensidad que me olvido de todo. Dura poco, es cierto, es escaso pero por eso, tal vez por ése mismo motivo, es más hermoso y me encanta aún más. Y tampoco puedo admirarlo todos los días a lomejor hasta me aburriría de ello tal vez, y solo tal vez, me sea concedido de tarde en tarde contemplar el milagro diario de la luz la luz que, incipiente, aparece cada día para que seamos nosotros mismos y que, por desgracia tan pocs veces somos capaces de admirar. Yo quisiera morir enuno de esos momentos, cuando la oscuridad se torna en luz poderme incorporar a dicha luz y en ella... ser Eterno. Rafa Toda tu![]() TODA TU Tu sonrisa la llevo clavada en el recuerdo en el vacío que dejó tu marcha, desde hace ya... tanto tiempo que no pude llenar ña añoranza que fue dejando en mi el invierno, triste, solo y tranquilo, sin alterarme en ningún sentido cuando pienso que te fuiste, creo yo, sin motivo. Han pasado los meses, pronto llegará el estío caminaré por los mismos caminos en ellos esperaré que regreses y vuelvas de nuevo conmigo. Vana espera, presiento, lo se no será tan sencillo que vuelvas de nuevo a ser mi compañera, mi destino. Toda tu eres silencio toda tu eres pasión mas yo tan solo te siento cuando late el corazón en silencio. Toda tu, amor, fuiste mía a ti me di por entero nada dejé en el tintero mo derramé en tí día a día y ni tan solo obtuve de ti un adios... una sonrisa. La noche me devuelve la cordura que pertí cuando te fuiste, el día aviva la locura, aquella que en mi encendiste. Rafa |
ApenasnadieMis intenciones son humildes...
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